13 enero 2010

RUDOLF NURIEV



Rudolf Xämät ulı Nuriev, conocido como Rudolf Nureyev (17 de marzo de 1938 -6 de enero de 1993) fue un bailarín de ballet ruso, declarado el mejor bailarín del siglo XX por una buena parte de la crítica especializada.
Nació en un viaje de tren, cerca de Irkutsk y creció en un pueblo cerca de Ufá en la República de Bashkortostán. En su niñez bailaba danzas folklóricas bashkirias, destacándose desde muy pequeño.

En 1955 comienza sus estudios en el Instituto Coreográfico de Vaganova, dependiente del Ballet Kirov de Leningrado. Este aprendizaje se había visto demorado a causa de la Segunda Guerra Mundial.
Muy pronto se convirtió en el alumno más destacado, siendo un alumno conflictivo. En apenas dos años, se convirtió en uno de los bailarines rusos más conocidos. Poco después tuvo el privilegio de poder abandonar el país para asistir al Festival Internacional de la Juventud para bailar en Viena. Debido a su conducta, no le fue permitido volver a viajar fuera de la Unión Soviética, quedando restringido a giras por las provincias soviéticas.
En 1961 es elegido como sustituto del principal bailarín del Kirov, Konstantin Sergeyev, tras un accidente de éste, para viajar a París. En la capital francesa tuvo una gran acogida por parte de la crítica y el público, y es entonces que decide desertar. Jamás regresaría a su patria.
Rudolf Nureyev y el ballet clásico:
Una semana después de su deserción, era contratado por el Grand Ballet du Marquis de Cuevas, para actuar en “La bella durmiente” junto a Nina Vyroubova, y el éxito fue instantáneo.
Debido a su talento y a su decisión política, se convirtió en una estrella internacional, con el poder de decidir dónde y con quién bailar.
Durante una gira por Dinamarca, conoció a Erik Bruhn, también bailarín, y 10 años mayor que él, y se convirtieron en amantes durante varios años. Tuvieron una relación tormentosa, debido a la promiscuidad de Nureyev.
Margot Fonteyn, la principal bailarina británica de la época, entabló una amistad con Rudolf Nureyev, y lo introdujo en el Royal Ballet de Londres, donde permanecería el resto de su carrera.
En 1962 debutó en el cine con una versión de “Las Sílfides”. En 1976, representó a Rodolfo Valentino en la película de Ken Russell, pero carecía de talento actoral.
En 1968, comienza a experimentar con danza moderna en el Ballet Nacional de Holanda. En 1972, Robert Helpmann lo invita a una gira por Australia con su una producción del propio bailarín, “Don Quijote”, su primer trabajo como director.

En los años 70, se dedicó a viajar por Estados Unidos con una reposición del musical de Broadway, “El rey y yo”.
En 1983 fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, donde además continuó bailando. Hacia el final de su vida, produjo algunas de las coreografías más revolucionarias de la época.
En 1993, murió víctima del SIDA, que había contraído a comienzos de los 80. Su última aparición fue en 1992, donde fue condecorado con la medalla de Caballero de la Orden de las Artes y Letras, mayor galardón de Francia.

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