04 mayo 2009

EL ARCO IRIS

El arco iris es un fenómeno óptico y meteorológico que produce la aparición de un espectro de luz continuo en el cielo cuando los rayos del sol atraviesan pequeñas partículas de humedad contenidas en la atmósfera terrestre. La forma es la de un arco multicolor con el rojo hacia la parte exterior y el violeta hacia la interior. Menos frecuente es el arco iris doble, el cual incluye un segundo arco más tenue con los colores invertidos, es decir el rojo hacia el interior y el violeta hacia el exterior.
A pesar de que el arco iris muestra un espectro continuo de colores, comúnmente se suele aceptar como seis los colores que lo conforman, los cuales son el rojo, naranja, amarillo, verde, azul, y violeta producto de la descomposición de frecuencias de la luz, y es formado por los 3 colores primarios y los 3 secundarios, aunque tradicionalmente se habla de 7 colores, incluyendo el añil entre el azul y el violeta.





Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él: «He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura descendencia, y con toda alma viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra. Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra».
Dijo Dios: «Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpertuas pongo entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña: Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. Cuando yo anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes, y me acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente, toda carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne».

Arcum meum ponam in nubibus, et erit signum fœderis inter me et inter terram.
(Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra).

Asi pues, según el relato bíblico el Arco Iris es la señal de la alianza entre Dios y la humanidad y muestra de la voluntad divina de que, en virtud de su bondad y paciencia, no volverá a enviar a la tierra otro
Diluvio Universal.
Pero si ésta es la explicación bíblica del fenómeno óptico, en el campo de la mitología la aparición del arco nos recuerda a Iris, nombre con el que lo identificamos.
¿Quién era Iris?
Era ésta la hija de
Taumante y Electra. Pertenece a la raza de Océano, tanto por la línea paterna como por la materna. Por consiguiente, es hermana de las Harpías. Simboliza el Areco iris y, en general, la unión entre la Tierra y el Cielo, entre los dioses y los hombres, unión que el arco iris hace sensible. Suele ser representada con las y con un ligero velo que, al sol, se tiñe de todos los colores del espectro. A veces es representada como esposa de Céfiro y madre de Eros.
Iris, como Hermes, tiene a su cargo la transmisión de los mensajes, órdenes o consejos de los dioses. Se halla más particularmente al servicio de Zeus y, sobre todo, de Hera, de la cual parece casi la sirvienta. A veces, otras divinidades solicitan sus servicios.
Iris aparece citada 39 veces en la Ilíada.
Tal vez el fragmento más impactante es el del canto XXIV, 77 y ss., en el que Iris es enviada por Zeus ante Tetis, que llora el destino de su hijo Aquiles...
Así habló. Levantóse Iris, de pies rápidos como el huracán, para llevar el mensaje;
saltó al negro ponto entre la costa de Samos y la escarpada de Imbros,
y resonó el estrecho. La diosa se lanzó a lo profundo, como desciende
el plomo asido al cuerno de un buey montaraz en que se pone el anzuelo y lleva la muerte a los voraces peces.
En la profunda gruta halló a Tetis y a otras muchas diosas marinas
que la rodeaban: la ninfa, sentada en medio de ellas,
lloraba por la suerte de su hijo, que había de perecer
en la fértil Troya, lejos de la patria.
Y acercándosele Iris, la de los pies ligeros. Así le dijo:
- Ven, Tetis, pues te llama Zeus, el conocedor de los eternales decretos.
Taumante se llevó a Electra, hija de Océano
De profundas corrientes. Ésta parió a la veloz Iris
Y a las Harpías de hermosos cabellos, Aelo y Ocípeta,
Que con sus rápidas alas compiten con las ráfagas
De los vientos y con las aves; pues ya se lanzaban por los aires.
Raramente, la hija de Taumante, Iris rápida de pies,
frecuenta este lugar volando por los anchos lomos del mar.
Cuando una disputa o querella se suscita entre los Inmortales,
por si alguno de los que habitan las mansiones olímpicas falta a la verdad,
Zeus encarga a Iris que traiga de lejos el gran juramento de los dioses
en un recipiente de oro, el agua helada de mucho renombre
que fluye de un alto y escarpado peñasco.
En abundancia bajo la anchurosa tierra mana del río sagrado
por la negra noche, brazo de Océano. Una décima parte al punto queda apartada;
nueve, haciéndolos girar en plateados remolinos por la tierra y los anchos lomos del mar,
las precipita en la salada superficie. Y ésta solamente brota de aquel peñasco,
azote terrible para los dioses. El que de los Inmortales que habitan
las nevadas cumbres del Olimpo jura en vano vertiéndola,
queda tendido sin respiración hasta que se cumple un año;
y no puede acercarse a la ambrosía, el néctar ni alimento alguno,
sino que yace, sin aliento y sin voz, en revestidos lechos
y le cubre un horrible sopor.
Luego, cuando termine esta terrible enfermedad al cabo de un año,
otra prueba aún más dura sucede a aquélla;
por nueve años está apartado de los dioses sempiternos
y nunca puede asistir al Consejo ni a los banquetes durante esos nueve años;
al décimo, otra vez participa en las asambleas de los Inmortales que habitan las mansiones olímpicas.
¡Tal juramento hicieron los dioses al agua imperecedera y antiquísima
de la Estigia que atraviesa una región muy áspera!
Las traducciones de Hesíodo son de Aurelio Pérez Jiménez, en Gredos...

En la tragedia Heracles de Eurípides encontramos a Iris en el cuarto episodio (versos 821 y siguientes). Ella y Lisa han llegado a traer la locura al héroe tebano.

En el Idilio XVII de
Teócrito, versos 134 y siguientes, vemos a Iris preparar el lecho nupcial para Zeus y Hera, recién casados:
Así se realizaron las bodas sagradas de de los inmortales
A quienes dio a luz la poderosa Rea como reyes del Olimpo.
Y un lecho prepara para que duerman a Zeus y Hera
Tras haberse perfumado las manos la todavía virgen Iris.

En la Eneida de Virgilio (IV, 694 y siguientes) podemos leer algo sobre las alas polícromas de Iris en el episodio de la muerte de Dido:
Entonces Juno todopoderosa, apiadada de un dolor tan largo
y de una muerte difícil a Iris envió desde el Olimpo
a quebrar un alma luchadora y sus atados miembros.
Que, como no reclamada por su sino ni par la muerte se marchaba
la desgraciada antes de hora y presa de repentina locura,
aún no le había cortado Prosérpina el rubio cabello
de su cabeza, ni la había encomendado al Orco Estigio.
Iris por eso con sus alas de azafrán cubiertas de rocío
vuela por los cielos arrastrando contra el sol mil colores
diversos y se detuvo sobre su cabeza.
«Esta ofrenda a Dite
recojo como se me ordena y te libero de este cuerpo».
Esto dice y corta un mechón con la diestra: al tiempo todo
calor desaparece, y en los vientos se perdió su vida.

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